Fast Fashion, ¿El fin de una Era?

Después del confinamiento, la moda sostenible ha logrado mayor protagonismo e importancia a nivel internacional.

A lo largo de este año, un año totalmente diferente y que tomó por sorpresa a todos. Y la industria de la moda fue uno de los sectores que se enfrentó a múltiples retos al principio de este confinamiento, y que unos meses después, la misma industria ha reconocido que durante este tiempo de pausa la afectación que tiene la industria con la producción masiva de prendas, accesorios y calzado.

Durante la última década se ha creado una cultura de concientización por el buen uso de prendas, hábitos de compra e investigar a profundidad los procesos de cada marca sobre la forma en que reciclan sus prendas. Sin embargo, este proceso ha tomado mucho tiempo, por lo que durante estos años la industria de la moda ha dejado su huella en forma de contaminación, de acuerdo con The Goods by Vox, como:

  • Entre el 8 y el 10 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero provienen de la industria de la moda, que es más que las industrias de aviación y transporte marítimo combinadas.
  • La industria de la moda produce y vende entre 80 mil millones y 150 mil millones de prendas al año en todo el mundo.
  • Casi tres quintos de toda la ropa producida termina en incineradores o vertederos dentro de los años posteriores a su confección.
Photo by fran hogan on Unsplash

Sin mencionar los problemas que enfrentan los trabajadores en países como Bangladesh, Vietnam, China o Sri Lanka,  como la paga injusta de salario, la exigencia en la fabricación de prendas a nivel excesivo y la poca seguridad que ellos mismos viven día a día. Un caso similar es el de la fábrica de Bangladesh que sufrió un derrumbe en 2013. Por fortuna, ese incidente fue un detonante sobre la responsabilidad que tienen las marcas de ropa tanto de lujo como comercial, ante el cuidado de personal, así como el tipo de procesos para fabricar la indumentaria.

SUSTENTABILIDAD EN DIFUSIÓN

Por fortuna, grandes marcas y diseñadores comenzaron a desarrollar su línea de ropa sostenible como Stella McCartney, Zilver, Caravana, Reformation, Mara Hoffman y United Colors of Benetton, misma marca que desde hace 50 años publica anualmente sus estadísticas sobre el reciclaje de sus prendas, cómo reutilizan materiales y la transparencia en sus procesos para cumplir con la moda circular.

Gracias a estos esfuerzos, la generación Z parece ser la que dará solución, e incluso fin, al movimiento fast-fashion. A raíz de esta pandemia, la sociedad se vio forzada a desacelerar su ritmo de vida, al igual que hacer cambios sobre qué productos consumir y tener un mejor juicio para disernir qué comprar y qué no. Entre estos cambios, la misma generación Z ha alzado la voz y han reforzado aún más el movimiento de slow-fashion, en donde se le da la importancia al consumo de prendas de calidad, durables y fabricadas de materiales orgánicos como: lino, seda, algodón o tencel.

Photo by Milada Vigerova on Unsplash

Este desacelere que nuestra sociedad y planeta tierra tuvo en el primer semestre del año, nos ha enseñado y demostrado los beneficios de consumir únicamente lo necesario, y darle prioridad a los productos e incluso prendas fabricadas de materiales que son benéficos para el medio ambiente.

MODA CIRCULAR: UN ESTILO DE VIDA

Lo que antes se le denominaba como tendencia, ahora llega para quedarse: la moda circular/economía circular, en donde se busca que las prendas tengan una vida útil, enfocándose en que sean durables, el concepto que se tenía de la ropa antes de que llegara el capitalismo a la sociedad.

Un concepto que incluso las marcas de lujo han retomado como Valentino, Yves Saint Laurent, Giorgio Armani y Gucci, siendo esta última en la que el director creativo de la marca italiana, Alessandro Michele, anunció su salida a consecuencia de la falta de enfoque de la industria. Y declarando firmemente que sólo dará 2 shows anuales en vez de 5, como lo hace Fashion Week, y dándole prioridad al diseño y confección de prendas de calidad, con diseño incluso atemporal a consecuencia de los beneficios del desacelere que ha tenido la industria de la moda.

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*DIARIO*

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Un nuevo capítulo se escribe en la industria de la moda, donde parece ser que la moda rápida llegará a su fin, dejando a un lado la producción masiva de prendas de baja calidad y su desecho inmediato. Y ahora, se comienza a priorizar la compra inteligente de prendas con diseño, hechas de materiales biodegradables y que sean durables, pero que al mismo tiempo representen una razón de ser, el que portamos prendas con valor y que representen nuestros valores.

Autor: Sandra López

I'm a digital journalist follower of fashion and pop culture. Born in 1995 I've witnessed how our world and style has evolved. Creative and starting to spread my horizons by sharing iginal content.

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